Basílides
Basílides fue, según Ireneo (Adv.
haer. 1,24,1), un profesor de Alejandría, en Egipto. Vivió durante el tiempo de
Adriano y Antonio Pío (120-145). Escribió un evangelio, del que solamente resta
un fragmento (cf. supra p.130), y un comentario al mismo, llamado Exegetica,
del que subsisten varios fragmentos. Por ejemplo, Hegemonio (Acta Archelai
67,4-11 ed. Benson) cita un pasaje del libro 13 de Exegetica en el que se
describe la lucha entre la luz y las tinieblas. Clemente de Alejandría
(Stromata 4,12,81,1 al 88,5) copia varios pasajes del libro 23 que tratan del
problema del sufrimiento. Estos fragmentos, sin embargo, no permiten formarnos
una idea exacta del sistema doctrinal de Basílides. Compuso, además, salmos y
odas, de los que no queda nada.
Ireneo
Ireneo (Adv. haer. 1,24,3-4) da
el siguiente sumario de las enseñanzas de Basílides:
Basílides, a fin de aparentar que
ha descubierto algo más sublime y plausible, da un desarrollo inmenso a sus
doctrinas. Avanza la teoría de que el Nous fue el primogénito del Padre
Ingénito, que de él a su vez nació el Logos, del Logos la Frónesis, de la
Frónesis la Sofía y la Dínamis; de la Dínamis y la Sofía, las potestades, los
principados y los ángeles, a los cuales llama también los primeros. Por ellos
fue hecho el primer cielo. Luego los demás ángeles, formados por emanación de
éstos, crearon otro cielo semejante al primero. Del mismo modo, habiendo sido
formados aún otros ángeles por emanación de los segundos, antitipos de los que
están encima de ellos, hicieron un tercer cielo. Y de este tercer cielo hubo,
degradándose, una cuarta generación de descendientes. Y así sucesivamente
declaraban que se habían ido formando nuevas series de principados y de ángeles
y trescientos sesenta y cinco cielos. De donde el año tiene el misino número de
días conforme al número de cielos.
El se apareció entonces como hombre, sobre la tierra, a las naciones de estas potestades y obró milagros. Por eso no fue él mismo quien sufrió muerte, sino Simón, cierto hombre de Cirene, que fue forzado a llevar la cruz en su lugar. Este último, transfigurado por él de manera que pudiera tomársele por Jesús, fue crucificado por ignorancia y error, mientras Jesús, que se había transformado en Simón y estaba a su lado, se reía de ellos. Porque, siendo como era una potestad incorpórea y el Nous del Padre ingénito, se transfiguraba como le antojaba, y así ascendió a Aquel que le había enviado burlándose de ellos porque no habían podido echarle mano y porque era invisible a todos. Aquellos, pues, que saben estas cosas, han sido librados de los principados que formaron este mundo; de suerte que no tenemos obligación de confesar al que fue crucificado, sino al que vino en forma de hombre y se cree fue crucificado, cuyo nombre era Jesús y fue enviado por el Padre, a fin de que con esta obra pudiera destruir la obra de los hacedores del mundo.
Del pasaje que sigue después se
ve claramente que Basílides dedujo de su cosmología las siguientes conclusiones
prácticas:
1. El conocimiento (gnosis) libra
de los principados que hicieron este mundo.
2. Solamente unos pocos, uno por
mil, dos por diez mil, pueden poseer el verdadero conocimiento.
3. Los misterios deben guardarse
en secreto.
4. El martirio es inútil.
5. La redención afecta solamente
al alma, no al cuerpo, que está sujeto a corrupción.
6. Todas las acciones, incluso
los más horrendos pecados de lujuria, son materia totalmente indiferente.
7. El cristiano no debería
confesar a Cristo crucificado, sino a Jesús, el enviado del Padre. De otra
suerte sigue siendo esclavo y bajo el poder de los que formaron su cuerpo.
8. Hay que despreciar los
sacrificios paganos, pero puede hacerse uso de ellos sin escrúpulo alguno,
porque no son nada.
De este resumen de Ireneo resulta
evidente que Basílides no profesaba el dualismo, como han pretendido algunos
sabios. El fragmento de su Exegetica en los Acta Archelai, que trata de la
lucha entre la luz y las tinieblas, no puede aducirse como prueba de su
creencia dualista, pues precisamente en él se inicia una refutación del
dualismo de Zoroastro entre la luz y las tinieblas como potestades del bien y
del mal.
Tomado de:
Tomado de:
LVX
03/12/2019






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