Atrología Judia III


 
La Astrología Judía en Aragón. 
Tres judíos paradigmáticos
Abraham ibn Ezra, Abraham bar Hiyya y Pedro Alfonso de Huesca

Por Alfredo Ballestín Serrano

Bajo la denominación genérica de astrología árabe se encuentra toda una serie de sistemas astrológicos diferentes, cuya procedencia era persa, siria, griega e hindú. Estos sistemas tenían dos características comunes: la utilización de la lengua árabe como vehículo de expresión y haber sido practicados bajo la autoridad de monarcas musulmanes.
La religión islámica hace posible que los judíos (por tener la condición de protegidos) puedan acceder a los círculos culturales y políticos en los que la Astrología tenía un lugar preferente.
Esta situación, que ya había comenzado en el siglo VIII, en el califato de Bagdad tendrá como hemos visto reflejo en el cordobés, y posteriormente en los reinos de taifas y cristianos, hasta el punto de que la Astrología será conocida por algunos autores como «la ciencia judía».
En su capital, Bagdad, un judío persa, Masha Allah, tradujo importantes tratados de Astrología del persa al árabe, llegando a ser director de la Biblioteca de Bagdad. Años más tarde otro judío, Rabban al-Tabari, sería el primero en traducir al árabe el Almagesto de Ptolomeo.
De la extensa nómina de judíos relacionados con la Astrología en la España medieval, destacamos tres de ellos, por estar vinculados con Aragón, tanto bajo época islâmica como cristiana26: Abraham ibn Ezra, Abraham bar Hiyya y Pedro Alfonso.

El ambiente político que existía en Zaragoza, capital de la Marca Superior de Al-Andalus, propició que desde el año 1035 hasta 1118, en que Zaragoza cae en poder de Alfonso I, se diese en esta demarcación andalusí «uno de los momentos más brillantes culturalmente de la historia de Zaragoza y de la región de ella dependiente». LOMBA, J. La filosofía judía en Zaragoza, D.G.A., Zaragoza, 1988.
En 1018 se instaura la dinastía de los Tuyibíes en Zaragoza, que permanecieron en el poder durante 20 años, hasta la llegada de otra dinastía, los Hudíes.
Al-Mustain, es el primer monarca de esta nueva dinastía que permanecerá hasta 1110, fecha en la que llegan los almorávides a Zaragoza, gobernando la ciudad hasta su conquista en 1118 por Alfonso I el Batallador.

El contexto político y cultural de esta época, impregnado por el talante abierto y tolerante de estas dos dinastías, así como por su labor de mecenazgo, hizo posible el auge de la ciencia y de la cultura en la taifa zaragozana.
Es en ese contexto en el que se sitúa la obra de los tres personajes que, además de su condición de judíos, tienen una serie de puntos en común:
  • Sus actuaciones en el campo de la Astrología están presididas por un sentimiento profundamente religioso.
  • Son conocedores de las bases teóricas que sustentan el saber astrológico y practican los diversos sistemas astrológicos de la Antigüedad, con las mejoras introducidas en época islámica.
  • El pensamiento astrológico de los tres rebasará la frontera aragonesa, fructificando en la Europa medieval, llegando incluso hasta más allá del Renacimiento, época en la que alguna de sus obras, como sucede con la de Abraham ibn Ezra, será considerada básica para el estudio de la Astrología.


Abraham  ibn  Ezra
Nació  en  Tudela  en 1089, cuando esta ciudad pertenecía a la Marca Superior, o demarcación administrativa del norte de Al-Andalus, cuya capital era Zaragoza. Se le considera como el científico judío más influyente de toda la Edad Media, y el que más obras de Astrología escribió.
Tiene en su haber la recopilación y difusión del legado astrológico greco-árabe, en las comunidades judías de Europa.
La Astrología, propiamente dicha, ocupa un lugar relevante en la ingente obra de Abraham ibn Ezra como lo demuestra el elevado número de obras de esta temática que escribió. En ellas abarcaba tanto los planteamientos teóricos como los diferentes métodos astrológicos e instrumentos astronómicos, como son sus Tablas pisanas, de frecuente utilización hasta el siglo XVI.

En la obra de Araham ibn Ezra ocupa un lugar importante la astronomía, ciencia a la que, son palabras del profesor Millás, Abraham ibn Ezra aportó su magisterio. Escribió diversos tratados astronómicos y tablas que serían utilizadas hasta comienzos del siglo XVII.

 
Abraham ibn Ezra asume los postulados de la astrología helenística tradicional,  expuestos en el siglo II d. C. por Ptolomeo en su Tetrabiblos, y que básicamente consistían en afirmar la influencia de los astros en el ser humano, desde el mismo momento del nacimiento. Una influencia que perduraría hasta la muerte, y que se evidenciaría, sobre todo, en los momentos más importantes de la vida del individuo.
La praxis de esta corriente astrológica se plasma en diferentes sistemas astrológicos como son el de las interrogaciones y el de las iniciativas, ya conocidos en la Antigüedad, y a los que la astrología islámica había aportado importantes mejoras.

Sistemas astrológicos mediante cuya utilización se pretendía conocer el momento propicio para la realización de actos importantes de la vida. Abraham ibn Ezra llega hasta el punto de aconsejar el sistema de las elecciones para elegir el sexo de los hijos.

El  pensamiento  astrológico de  Abraham ibn Ezra va más allá de la simple utilización práctica de este saber, ya que además de defender su uso científico, intenta conciliar la fe judía con la Astrología, atreviéndose a lo que ningún sabio judío ha hecho jamás: utilizar claves astrológicas para explicar algunas de las partes más enigmáticas de los textos bíblicos.
Sus escritos de Astrología más importantes son los siguientes:
  • El Séfer re’sit hokmah o Libro sobre el principio de la sabiduría, una enciclopedia en la que expone los principios teóricos de la Astrología y sus aplicaciones prácticas. Esta obra será manual básico durante la Edad Media y el Renacimiento, ejerciendo, además, influencia en autores de literatura profética como es el caso de Nostradamus.  
  • El Séfer ha-mibharimo Libro de los tiempos elegidos, que contiene una de las aplicaciones prácticas más corrientes de la Astrología, conocida bajo el nombre genérico de las elecciones29, exponiendo los momentos propicios para comenzar cualquier actividad.
Bajo el método astrológico de las elecciones fueron fundadas ciudades como El Cairo, Fez, Bagdad y posiblemente Bizancio y Barcelona. El horóscopo de la ciudad de Bagdad fue «levantado» por dos astrólogos judíos: Nawbajt y Masaya el año 762.
El Séfer ha-se’ Eloyo Libro de las interrogaciones, también de astrología práctica, en el que expone otra práctica astrológica de uso corriente como es el sistema de las interrogaciones.
El Séfer yesod mora’o Libro de los fundamentos del temor de Dios, en el que intenta conciliar dos principios tan antagónicos como la fe y la ciencia. En esta obra Abraham ibn Ezra realiza una auténtica apología del saber astrológico, necesario según él en los dos ámbitos. En el religioso, es necesario para entender en profundidad la fe, cumplir la ley y los mandamientos. En el científico, para la comprensión de las matemáticas, la geometría, la física y la astronomía.



Tiene también algunos opúsculos de astrología práctica referidos a horoscopia individual y al sistema de las elecciones.
Los postulados astrológicos de Abraham ibn Ezra son considerados esenciales para la práctica de la astrología política.


Abraham bar Hiyya
Fue nasí o príncipe de la comunidad judía de Barcelona, lugar donde pasó la mayor parte de su vida. Tuvo relaciones con la Casa Real de Aragón, sobre todo con Alfonso I, del que sería astrólogo y consejero, colaborando también con los condes de Barcelona en asuntos políticos.

El pensamiento astrológico de Abraham ibn Ezra se basa en la pretensión de fundamentar el vínculo entre Dios, el Universo y la Humanidad, una idea que desarrolla para argumentar la no existencia de contradicción entre la Astrología y la religión judía. Dice al respecto que los astrólogos judíos tienen el deber de estudiar Astrología para poder defender su fe frente a cristianos y musulmanes.

Abraham bar Hiyya, establece una clara distinción entre Astrología, astromancia y astrolatría. De su obra escrita no conocemos su gran Tratado de Astrología, al que alude en sus escritos, y que posiblemente fuera el utilizado por los humanistas del Renacimiento, como Pico della Mirandola, que alude al Tratado de Astrología de Abraham iudaeus.
Han llegado hasta nosotros dos de sus escritos:
  • El Megillat ha-megalleh o Rollo del revelador. En este texto pretende fijar la fecha de la llegada del verdadero mesías judío, basándose en textos de la Biblia, que analiza mediante claves astrológicas. Utiliza también la Astrología para referirse a los errores del «colgado» (Jesús de Nazaret), y del «loco» (el profeta Muhammad), para poner así de manifiesto la superioridad del judaísmo.
  • Carta dirigida a Yehudah ha-Nasi, alto dignatario judío de la comunidad judía de Barcelona, en la que defiende la legitimidad del uso de la Astrología
Bay Hiyya utiliza la Astrología en su ministerio como rabino. Lo cuenta en esta misma carta aludiendo a celebraciones matrimoniales que él lleva a cabo siguiendo principios astrológicos – en tanto que no va en contra de la omnipotencia divina. Afirma que la Astrología es un medio utilizado por Dios para gobernar el mundo sublunar.

Pentágono lunar γ Moisés Sefardí
Moisés Sefardí, o Pedro Alfonso, nombre que adoptó como cristiano, es uno de los personajes más singulares de toda la Edad Media europea.

Sabio judío oscense convertido en 1106 al cristianismo, la nueva religión triunfante en el Aragón de aquellos momentos, y sustentadora del nuevo poder político, encarnado por Alfonso I el Batallador, monarca que actuará de padrino en su bautismo.
Fue sobre todo en un contexto cultural musulmán, donde se forjó la personalidad literaria y científica de Pedro Alfonso gracias sobre todo a su conocimiento de la lengua árabe, lo que le permitió el acceso a las traducciones realizadas a este idioma, de tratados griegos, persas e hindúes, entre los que se encontraban los relacionados con la Astrología. A todo ello hay que añadir el profundo conocimiento que tenía de su propia cultura, la judía. Todo ello hace posible que Pedro Alfonso, heredero de la tradición científica greco-oriental, sea pionero32, en el siglo XII, en la consideración de la Astrología.

Epíteto del profesor Millás en su encendido elogio a la actividad científica de Pedro Alfonso, que serviría de acicate para que una Europa anclada en la tradición latino- eclesiástica, adoptara posiciones más científicas al conocer, gracias a Pedro Alfonso, el legado científico oriental.
Pedro Alfonso es un personaje comprometido com la Astrología, ciencia cuyo estudio y uso recomienda desde una perspectiva científica y racional, mediante la utilización de las matemáticas y la astronomía. Para ello se basa en autoridades como Aristóteles, que había probado la influencia de los cuerpos celestes en la tierra, y Ptolomeo, que había concretado la influencia de cada planeta en los fenómenos terrestres.

Desde su punto de vista religioso, defiende el uso de la Astrología afirmando que no contradice los principios de la religión cristiana sino que ésta justifica el uso de aquélla.
De su obra astrológica escrita muy poca ha llegado hasta nuestros días y, además, en estado fragmentario. Sin embargo, su magisterio es trascendental como podemos ver por la influencia de algunos de sus discípulos como son Walcher de Malvern y Adelardo de Bath. Pero es sobre todo en su Carta a los peripatéticos franceses, donde mejor se plasma su pensamiento astrológico.
Esta carta es el proemio a una obra astronómica que Pedro Alfonso escribió en forma epistolar en 1120. En ella recomienda el estudio de la geometría, música, medicina y Astrología, siendo esta última la más útil, ya que hasta la medicina depende de ella.

Esta obra se encuentra en dos manuscritos:
  • El Arundel (270, fol 40v-44r, siglo XII), en el British Museun.
  • El n.º 1283 del Corpus Christi Collage de Oxford.
Ambos estudiados y publicados por el profesor Millás Vallicrosa. Se distancia de la Astrología vulgar, y rechaza las críticas provenientes del clero cristiano hacia la utilización de la Astrología.


Alfonso, heredero de una tradición astrológica culta que hunde sus raíces en la cultura sumeria y a la cual los griegos aportaron las matemáticas y la geometría y los árabes importantes conocimientos teóricos, matemáticos y técnicos, basados en la utilización de cuadrantes, relojes y sobre todo el astrolabio. Pedro Alfonso rechaza las prácticas fraudulentas de la astromancia realizadas por pseudo-astrólogos.
En esta carta Pedro Alfonso desarrolla su defensa de la Astrología en tres partes. En la primera de ellas hace referencia a su utilización y dignidad de su uso en tanto que era la más digna de las siete artes (gramática, retórica, dialéctica, aritmética, geometría, música y Astrología). Se refiere, igualmente, a la necesidad de utilizar la Astrología en la práctica de la medicina. En la segunda parte Pedro Alfonso insiste en la necesidad de profundizar en los principios teóricos de la Astrología, cuya única forma de lograrlo sería mediante la práctica. Finalmente, en la tercera parte, pretende convencer de que la voluntad de Dios estaba tras la influencia de las estrellas en los acontecimientos terrestres, por lo que la Astrología no va en contra de la religión.


Como Ibn Ezra, Pedro Alfonso apoya sus tesis en pasajes bíblicos como el de Job, 38,31-3.
De su obra astronómica, que inserta sus propias tablas astronómicas, únicamente se conoce el prólogo y cuatro capítulos, y sus fuentes principales fueron al-Jwarizmi y Maslama.
La existencia de la figura del astrólogo como «asesor» del rey de Aragón aparece ampliamente documentada durante toda la Edad Media.

Los monarcas aragoneses utilizaban la Astrología como una herramienta importante en el ejercicio de las actividades de gobierno. Las predicciones de sus astrólogos, todos ellos destacados miembros de las aljamas judías, eran muy tenidas en cuenta a la hora de tomar decisiones políticas, siendo el caso más llamativo el de Pedro IV el Ceremonioso36. En su corte barcelonesa los astrólogos judíos jugaron, además, un importante papel que trascendía del contexto político citado, siendo protagonistas del auge científico y cultural que experimentó el reino de Aragón durante esta etapa.

El clima científico y cultural del reino de Aragón y el papel jugado por los judíos, lo pone ampliamente de manifiesto el profesor Millás, que hace hincapié en la importancia de la Astrología y menciona importantes astrólogos judíos aragoneses.


Referencias

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26/11/2019

 

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